Quien pudiera haber imaginado esto
hoy, así
pareciera que los poemas han fallado
y los pronósticos naufragaran mar abierto, sin enfado
Venís a mi casa
entras a mi vida
y sin querer arriesgarte, sin animarte, te escurrís por las paredes
y por los platos sucios que quedaron cuando Plutón nos hizo caer otra vez en sus redes
Tu piel se pasea por mis fantasías
como si me invitara a beber poesía
Te sentás y lo primero que hacés es avisarme con dulzura
que no traés corpiño, pero que en tu pecho llevás puesta una armadura
Y te respondo lo mucho que me gustan los “hoy” y el miedo que me dan los “mañanas”.
Entrás como una más, como si sólo probáramos un sorbo de cerveza nueva,
y cada vez que te vas, y salís por esa puerta, tu perfume queda flotando
y todo parece de color violeta, anaranjado,
de color ahumado, de color empañado,
así queda tu perfume en mi almohada y tiñe mis sueños y destiñe mis mañanas
Me pedís que muestre así cómo soy,
y yo no entiendo de dónde saliste,
quién te dijo que podías cruzarte en mi vida, así de simple, así de libre, a darme vuelta el día.
Todavía no entiendo a qué pulso va tu corazón,
ni qué ritmo tiene la sangre en tus venas cuando estás conmigo,
o a dónde te vas cuando te vas, estando conmigo.
Tampoco sé en qué estación hicimos el trasbordo, dónde se cruzó tu cuello con mi boca y mi oreja con tus labios.
En qué lugar están tejidos mis momentos con tus cambios.
Lo único que sé es que cada encuentro es único, cada encuentro me toca y me transforma,
en cada nuevo encuentro hay una partecita de tu ser que me seduce,
un martes fue tu mirada, el viernes siguiente fue tu cuello y el domingo tus palabras
el lunes tu perfume y hace una semana
fue tu corazón latiendo cerquita del mío como si nada
9/7/18
1/6/18
Hechizo
Se sintió un niño y un hombre, tan frágil y tan humano.
Cuando despertó en la noche, al abrir sus ojos, no pudo más que acariciarla, suavemente.
No quería despertarla, no quería que su respiración cambiara como lo hizo.
Sólo quería ser como una pluma deslizándose por su piel. Necesitaba cuidarla y que sus dedos vibrantes le dijeran a aquel rostro dormido que se sentía hechizado hace 3 días.
Cuando despertó en la noche, al abrir sus ojos, no pudo más que acariciarla, suavemente.
No quería despertarla, no quería que su respiración cambiara como lo hizo.
Sólo quería ser como una pluma deslizándose por su piel. Necesitaba cuidarla y que sus dedos vibrantes le dijeran a aquel rostro dormido que se sentía hechizado hace 3 días.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)