Soy de flores y de asfalto
soy del interior y de Capital, del potrero con pelota de trapo y del shopping Del Solar.
Soy de debate enérgico y charla profunda
de corazón abierto.
Soy de amar, de mirada ingenua, limpia, brillante y juguetona.
Del sol, la luna y las estrellas, Urano, Mercurio,
Saturno, Marte y Júpiter.
Soy de agua, lágrimas,
ríos tormentosos, lagos mansos y profundos
Soy de chispa, calor,
fuego y brasa encendida
De tierra maciza,
dura y firme
Soy de vuelos rapaces, pensamientos veloces
y creatividad infantil
Soy de abrazos de más de 10 segundos,
latir acompasado,
danzas soñadoras
Soy de horizontes limpios, atardeceres eternos y cobrizos,
soy de montañas nevadas, campos verdes y húmedos,
Soy del sur, del viento, las piedras, el Chenque y la Barda,
soy de Patagonia y de la planta rodadora
Soy de mates, guitarra y risas con amigues,
vinos y placeres,
de la noche y de la mañana.
Soy de las papas fritas y las empanadas,
de la quinoa, del mijo orgánico
y del té de cedrón después del almuerzo.
(inspirado en el texto de Mary Pipher)
21/6/19
9/7/18
Una más
Quien pudiera haber imaginado esto
hoy, así
pareciera que los poemas han fallado
y los pronósticos naufragaran mar abierto, sin enfado
Venís a mi casa
entras a mi vida
y sin querer arriesgarte, sin animarte, te escurrís por las paredes
y por los platos sucios que quedaron cuando Plutón nos hizo caer otra vez en sus redes
Tu piel se pasea por mis fantasías
como si me invitara a beber poesía
Te sentás y lo primero que hacés es avisarme con dulzura
que no traés corpiño, pero que en tu pecho llevás puesta una armadura
Y te respondo lo mucho que me gustan los “hoy” y el miedo que me dan los “mañanas”.
Entrás como una más, como si sólo probáramos un sorbo de cerveza nueva,
y cada vez que te vas, y salís por esa puerta, tu perfume queda flotando
y todo parece de color violeta, anaranjado,
de color ahumado, de color empañado,
así queda tu perfume en mi almohada y tiñe mis sueños y destiñe mis mañanas
Me pedís que muestre así cómo soy,
y yo no entiendo de dónde saliste,
quién te dijo que podías cruzarte en mi vida, así de simple, así de libre, a darme vuelta el día.
Todavía no entiendo a qué pulso va tu corazón,
ni qué ritmo tiene la sangre en tus venas cuando estás conmigo,
o a dónde te vas cuando te vas, estando conmigo.
Tampoco sé en qué estación hicimos el trasbordo, dónde se cruzó tu cuello con mi boca y mi oreja con tus labios.
En qué lugar están tejidos mis momentos con tus cambios.
Lo único que sé es que cada encuentro es único, cada encuentro me toca y me transforma,
en cada nuevo encuentro hay una partecita de tu ser que me seduce,
un martes fue tu mirada, el viernes siguiente fue tu cuello y el domingo tus palabras
el lunes tu perfume y hace una semana
fue tu corazón latiendo cerquita del mío como si nada
hoy, así
pareciera que los poemas han fallado
y los pronósticos naufragaran mar abierto, sin enfado
Venís a mi casa
entras a mi vida
y sin querer arriesgarte, sin animarte, te escurrís por las paredes
y por los platos sucios que quedaron cuando Plutón nos hizo caer otra vez en sus redes
Tu piel se pasea por mis fantasías
como si me invitara a beber poesía
Te sentás y lo primero que hacés es avisarme con dulzura
que no traés corpiño, pero que en tu pecho llevás puesta una armadura
Y te respondo lo mucho que me gustan los “hoy” y el miedo que me dan los “mañanas”.
Entrás como una más, como si sólo probáramos un sorbo de cerveza nueva,
y cada vez que te vas, y salís por esa puerta, tu perfume queda flotando
y todo parece de color violeta, anaranjado,
de color ahumado, de color empañado,
así queda tu perfume en mi almohada y tiñe mis sueños y destiñe mis mañanas
Me pedís que muestre así cómo soy,
y yo no entiendo de dónde saliste,
quién te dijo que podías cruzarte en mi vida, así de simple, así de libre, a darme vuelta el día.
Todavía no entiendo a qué pulso va tu corazón,
ni qué ritmo tiene la sangre en tus venas cuando estás conmigo,
o a dónde te vas cuando te vas, estando conmigo.
Tampoco sé en qué estación hicimos el trasbordo, dónde se cruzó tu cuello con mi boca y mi oreja con tus labios.
En qué lugar están tejidos mis momentos con tus cambios.
Lo único que sé es que cada encuentro es único, cada encuentro me toca y me transforma,
en cada nuevo encuentro hay una partecita de tu ser que me seduce,
un martes fue tu mirada, el viernes siguiente fue tu cuello y el domingo tus palabras
el lunes tu perfume y hace una semana
fue tu corazón latiendo cerquita del mío como si nada
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